“El acto de saciar los deseos y/o necesidades posee la mayor adicción a la cual puede el hombre estar sometido. Ya no solo por huir del vacío como primer movimiento al consumo, sino por alejarse de dar vida a todas esa sensaciones generadoras de estados de displacer y tan imprescindibles para la sanación. La baja tolerancia adquirida tras años de educación, socialización y enculturación han conseguido inhibir la atención y la toma de distancia necesarias para observar los procesos subyacentes a la toma de contacto con esta droga.

Inundados en estímulos,
engullidos por sus ruidos,
y el adentro perdido…
fuera todo es mejor…
más llevadero…
…los otros saben más de mi que yo…
déjame a mi tranquilo con esta obra…
yo me la creo…
y mira como la escenifico en este ballet de sombras.

Como auténtico fantasmas habitamos cualquier espacio creyendo dominar la situación a cada instante con el único objetivo de agarrarnos a la vida por miedo a que ésta nos arrastre con su verdad; somos yonkis, enganchados, famélicos capaces de todo por una dosis. La única diferencia radica en nuestra falsedad al señalarlos a ellos como tal. Total, yo soy mejor que ellos, yo estoy sobrio, limpio…JUAS…sobrio de la más mínima sensibilidad.

Ya no hay excusas, nuestros sentidos están extasiados, sobrexcitados e incapaces de soportar más manipulación.

Date un momento, párate, agarra tus vísceras bien cerca,
no, no, no hagas caso de esas voces familiares, contémplate, toma esa pequeña distancia,
necesaria, para no correr detrás de ti y jugar horas al balancín.

Escucha ese grito, ese bramido que lleva años
alimentándose de mirar para otro lado,
siente su tacto sobre tu piel, desgarrándote,
huele el miedo, si,
duele solo imaginar dejarlo suelto,
sostén ese instante,
saboréalo,
y a hora mírate en el espejo de la identidad.

-¿Qué refleja? Juguemos:

Ven a ti, vuelve, donde mejor que aquí,
a pecho descubierto,

Desójate, esta si, esta no,
cara a cara, aqui me encuentro,
aquí me pierdo, ¿juegas?,
¿o peleas con ellas?,
¡No te las creas¡, ¿crear?,
déjalas…emerger…
expresarse y desaparecer,
crecer y morir ¿Que dicen de ti?

Ser afuera o adentro, mejor un pie
fuera y el otro adentro. Siendo,
queriendo, despierto,
aunque desojarse duela,
alivia el peso.

Vuela, ¡libérate!
camina, ¡confíate!,
vive, ¡volviéndote!,
¿de nuevo al principio?
¿Que carajo es TODO esto?, dijo la razón.

Y el niño juega, y canta;
Ven a ti, vuelve, donde mejor que aquí,
a pecho descubierto…”

 

 

Texto: Jesús Álvarez Ortiz.
Iustración: Cristina Geneiro Aragón.

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