Alma es la imagen inspiradora para el logo de Teatro del Buen Trato a partir de ahora. Marina Fernández Martínez ha diseñado este logo que nos acompañará de aquí en adelante. Los motivos que nos llevaron a escogerla a ella como imagen son porque en los inicios del proyecto Teatro del Buen Trato, escenificábamos una pequeña pieza de Teatro Foro en la que una chica quería estudiar mecánica y su familia y parte de sus amigos/as no lo aprobaban. En la parte del foro los especta-actores y especta-actrices del IES Torreblanca proponían formas de empoderamiento para esta chica respetando en todo momento su deseo.  De esta forma se visibilizaba la realidad que viven muchos chicos y chicas a la hora de escoger estudios, quedando supeditada esta elección, en muchas ocasiones, a los mandatos en torno al género. Alma y la chica interpretada en el Teatro Foro guardan ciertas similitudes. Alma ha roto estereotipos y hoy es una referente para otras chicas y chicos que quieren estudiar lo que desean al margen de si “eso es de chicos” o “eso es de chicas”.

Las participantes del taller Teatro del Buen Trato Torreblanca que se ha impartido en el Centro Cívico de Torreblanca los lunes, realizaron el pasado mes de mayo una entrevista a Alma.

¿Cuáles fueron tus motivaciones para elegir estos estudios? 

No me gustan los trabajos que se suelen etiquetarse de mujer, no me llaman la atención y pensé esto me ha gustado más de lo que pensaba. De hecho, componemos la clase treinta personas y vamos a pasar a segundo sólo diez, entre ellas, yo. Pienso que los trabajos etiquetados de mujer me aburren, es cuestión de gustos.

¿Te tratan diferente por ser chica?

No sé si lo habéis detectado pero hay otra chavala en mi clase. Pero a ver nos tratan igual, por lo general, y si nos tratan diferente es en el buen sentido, nos portamos bien, en plan nos riñen menos, tienen más confianza los profesores, nos hacemos más bromas, pero lo que es en el trabajo es exactamente igual, no discrininan.

¿Como te sientes por ser de las únicas chicas?

Es que yo me suele juntar básicamente con chicos, entonces yo, desde que me apunté sabía que no iba a tener ningún tipo de problema. Bueno está el típico que a lo mejor se pasa tres pueblos pero yo le corto el rollo, pero eso es al principio pero ya genial, me llevo muy bien con todos y la verdad es que estoy muy bien.

¿Cuáles son tus aspiraciones al terminar este ciclo?

A mi me ha salido otras cosas, voy a echar la solicitud para el ejército, pero es que ahora mismo no lo sé, está claro que voy a hacer el segundo año, pero más adelante no lo sé. Quitando eso, si termino el segundo año supuestamente me voy a colocar,a  mi me han dicho que les diga donde quiero y ellos me buscan el sitio.

¿Te han dicho muchas veces que estudiar Chapa y Pintura es de mujer?

Ah bueno esos comentarios sólo de broma, pero en serio, no y además yo no les dejo. También hay que tener dos pares por decirlo de alguna manera porque si eres de una manera pues quizás si puedas recibir cosas negativas, pero vamos yo estoy a gusto y estoy bien. Y mi familia, bien, Yo vivo con mi abuelo, y ellos me dicen que muy bien.

¿Qué te enseñan en el ciclo de Chapa y Pintura?

De todo, la chapa, todas las máquinas, que todas son diferentes, hasta hacer un tornillo, fabricralo. Muchas muchas coas, y en el segundo año se centra más en la pintura, los grandes golpes, son máquinas grandes, hay que llevarlo a un sitio específico porque no puedes arreglarlo con las manos…cada día es diferente.

¿Y cómo son los exámenes?

El otro día fueron tres chavalas de cuarto que se quieren apuntar el año que viene y un profesor mio le enseño las intalaciones y les dijo que se les debía dar bien la práctica, allí vamos a trabajar, como si estuvieramos en un taller. Ahí puedes llevar tu coche.

¿Qué querías conseguir con estudiar Chapa y Pintura? 

Principalmente buscarme un futuro, dedicarme a algo y profesionalizarme y al final me ha gustado más de la cuenta. Yo me veo dedicándome a ello, sobre todo a pintar coches, es lo que más me gusta y en lo que más se gana. Me gusta eso porque yo voy por la calle y me fijo en la pintura de los coches, es que tu lo ves todos iguales, pero no, todos son diferentes.

¿Cantas también?

Si, me gusta cantar, pero sobre todo, escribir. Yo me saqué la ESA de adultos a los 19 y nos dijeron de presentarnos a un concurso de redacciones y yo me presenté y quedé finalista de toda Sevilla. Con esos escritos hago como terapia para mi, cuando no te puedes explicar, no sabes como hacerlo, yo me desahogo así, de hecho tengo una máquina antigua de escribir.

¿Te llamas Alma? 

Me llamo Alba María. No me gusta ni Alba ni María, eso es muy típico y un día con mis paranoias pensé que a partir de ahora me iba a llamar así.

¿Hay algo relacionado con el género te haya frenado alguna vez? 

No. De hecho yo jugaba al fútbol, nunca he tenido problema con eso, pero habré tenido suerte porque hay mucha gente que ha tenido problema con eso.

Has hecho referencia a la expresión “tener un par”, y has dicho que una chica que no tenga carácter…

Yo soy de cierta manera y yo comprendo que otras chavalas no lo sean, quizás yo he tenido problemas familiares y por eso yo sea así…yo he sabido poner los límites.

Tu y la otra chica habéis roto una barrera ¿Cómo te sientes al haber otras chicas interesadas en estudiar Chapa y Pintura? Una de ellas me dijo que tú la habías motivado…

Pues muy bien. Yo siempre he estudiado aquí en este instituto, yo miraba el ciclo y pensaba yo quiero hacerlo. Las cosas cambian un monton en muchos aspectos…yo no sabia qué iba a hacer, era otra edad, otra mentalidad, no sabía qué iba a hacer, no lo tenía claro, yo pensaba que quizás me iba a gustar, y me ha atrevido y me ha gustado más incluso de lo que pensaba.

Lo bueno que tiene la Chapa y Pintura es que “te pica”, en plan aburrimiento cero. Es más fácil aprender cosas haciéndolas, te puede motivar más.

¿Qué has ganado como persona rompiendo los moldes establecidos?

Es difícil explicarlo, me he sentido rara. Yo dejé mi trabajo para entrar en el ciclo, pero es como trabajar, sigo trabajando, aprendiendo cosas, pero a la vez como estar en plena adolescencia, pero me ha llenado de vida. Hay otro hombre de 40 años, otro de 28 años…nunca es tarde.